Fuego y calada. El Humo sale asciende y se hace etéreo en la Noche. Una Noche que lo arropa, le da la oscuridad necesaria para que nadie vea su nacimiento, y sus efectos al nacer. Juventud, divino tesoro, entre risas y reflexiones el Humo nace, pasa de joven a joven, y se escapa, va en busca de un infinito todo que lo cobije
Tantas veces una calada te da alas, aparta a patadas las malas pasadas y no preguntas ¿por qué? Ni lo preguntes, no es necesario. Humo esta hoy conmigo, a encontrado su morada en mis letras, en mis palabras y nos encontramos a gusto en comunión. En ciertas situaciones nocturnas se agradece su llegada, en otras, simplemente lo aceptas, pero en momentos de turbación máxima, de pensamientos oscuros y depresivos, lo reclamas. ¿El objetivo? No pensar, no recordar. Humo se convierte en tu compañero desde la primera calada hasta que tu débil mente se hace humo también, se diluye, se funde con el aire y hasta más ver.
El Humo no solo te hace no recordar, se queda tu recuerdo, tu situación, como la siguiente, que la escribiré yo, por ser algo más, opaco que Humo... Lean y disfruten.
Ella exhala una bocanada de Humo, Él la mira, la observa, le gusta... Se le ilumina la cara a golpe de clipper, una, dos, tres... no enciende. La mira de nuevo, Ella sabe lo que Él quiere. "Perdona, ¿tienes fuego?" Calla y otorga. Fuman. Se miran, no se conocen, ni les importa. Desde hace un rato solo están ellos rodeados de Humo.
Fuman en silencio. Acercan con parsimonia el pitillo a la los labios. Saborean cada bocanada y dejan escapar a Humo con lentitud. Contemplan como Humo se disuelve en el aire, en círculos, en lineas que se ramifican y desaparecen. Tango de miradas. Humo en espirales que se desplazan por el rectángulo como si estuvieran de vacaciones, en dedos que se enredan en el pelo de Ella...
Silencio... Humo acaricia la sudadera usada de Él, se cae sobre los tacones discretamente abrillantados de Ella...
Silencio... Humo se agarra al clipper roto de Él, le hace cosquillas a las pestañas sin pintar de Ella...
Silencio... Humo mira la hora en el reloj de él, calcula el diámetro de la cintura de Ella...
Silencio... Humo se esconde tras las orejas de Él, repara en una cicatriz que tiene sobre la ceja Ella...
Silencio... Últimas caladas. Cada uno apaga su pitillo concienzudamente.
Se quedan cabizbajos, sin excusas. Todavía algún hilo de Humo se esfuerza por seguir existiendo. Se acercan, lo poco que queda de Humo los atrae hasta el centro. Se entreven las almas. La besa delicadamente. El sabor a Humo persiste en los labios. Vuelven a besarse. Terminan abrazados. Las huellas que Humo deja sobre sus ropas, se reúnen gozosamente.
Y Humo se diluyó por completo, volando hacia Noche y llevándose ese recuerdo consigo... Buenas Noches...
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